Álex regresó justo cuando Marina conversaba sonriente con Diego, creando una atmósfera relajada.
Sin embargo, bajo la mesa, su mano apretaba con fuerza el muslo de Diego. El dolor le recorrió de inmediato todo el cuerpo, pero Diego mantenía una expresión imperturbable, con una leve sonrisa, completamente relajado.
Tras un rato más de charla entre los tres, la cena llegó a su fin.
Álex, de forma educada, comentó que su conductor lo llevaría de regreso al hotel, y antes de irse, le dijo a Marina: