—Como era de esperarse, los hombres son, en general, poco confiables —Marina lanzó enseguida su queja al aire, cargada de frustración.
Reclinada cómodamente en el sofá, tomó un tomate cherry y se lo llevó en ese momento a la boca. Estaba dulce, nada ácido, con un sabor exquisito.
Tras saborearlo, continuó con su comentario:
—Diego, ¿cómo es posible que no sepas algo tan básico? ¿Lavar calcetines junto con la ropa sucia? ¿No te parece algo asqueroso?
Un rato antes le había pedido a Diego que lava