Diego percibió el sutil aroma del perfume de Marina.
Abrió atento la puerta del auto y le ayudó a subir al asiento del copiloto, sujetándole suavemente la nuca para darle un ligero beso.
Tras unos segundos, la soltó y cerró la puerta.
Marina se humedeció un poco los labios y, de lado, se abrochó el cinturón.
Diego se acomodó al volante.
Durante el trayecto, ella revisaba distraída su celular en busca de restaurantes.
Diego, al volante, la elogió en un tono coqueto por su atención a los detal