Agradable no era exactamente la palabra adecuada. Excitante, divertida… Rieron y hablaron de muchas cosas, como si se conocieran de toda la vida. Sergio era un hombre encantador, culto, educado, ingenioso… Sus historias la habían hecho reír y también ponerse triste en algún momento. Le habló de algunos juicios que estaban a la orden del día y que a ella le interesaban por sus implicaciones jurídicas o simplemente por puro «cotilleo», como le dijo riendo, sin importarle que él la mirara extrañad