Capítulo 31: Su mayor deseo.
Aquella tarde, Katherine Holmes firmaba algunos documentos en su oficina. Todos se habían marchado hacia una media hora atrás, quedando solo tres empleados en la tienda para atender a los clientes. Tal y como lo esperaba, las tiendas Divane estaban en su punto más álgido, y ya se estaban acomodando a la altura de marcas de renombre como lo era Chanel. En New York, todo está resultando en un rotundo éxito, y más pronto que tarde, su venganza habría concluido, y ella estaría junto a sus hijos de