Capítulo 163: El odio que no muere.
La majestuosidad que el antiguo castillo Windsor ofrecía, era tan grandiosa como cualquier persona desde afuera pudiese imaginar; aquella enorme fortaleza había sido el hogar y refugio de grandes reyes tanto en el pasado como en la actualidad, y allí mismo había sido llevado junto a varios de sus hombres para hablar con la mismísima reina de Inglaterra, Victoria III, que le había solicitado el acudir ante su presencia debido a Jackson Williams, su nieto.
—Por favor, tome asiento. — dijo uno de