—Idiota… —murmuré y lancé la servilleta sobre la mesa.
Me levanté y me dirigí al baño, necesitaba un momento, un respiro. Desde que me robo el beso en el yate, ha tenido la certeza de que también me gusta y solo por eso no piensa rendirse, sabe que dentro de mi hay una pequeña chispa.
Quiere encenderla para que crezca más y la de Ross disminuya, la peor parte, es que lo está logrando.
Veo a Ross todos los días y claro que lo amo, pero cuando estoy con Rocky, no puedo evitar sentir cosas y que