6. Déjate llevar.
Las sensaciones que la recorrían, esa forma de lamer, besar y estimular su piel la hizo arquearse bajo su cuerpo, haciendo que la humedad entre sus piernas creciera que un agradable cosquilleo se instauraba entre ellas y sobre todo, que su corazón retumbara tan fuerte que le parecía que no sería capaz de mantenerlo mucho tiempo dentro de su pecho.
— Erwan yo…— ella no sabía cómo expresarse solo que estaba nerviosa y a la vez no quería que parara.
—Eres hermosa — le dijo Erwan llevando su mano