Capítulo XXXI. El inicio de un juicio de revelaciones y castigos. Parte 2.
Ailan
Mi hermano me tocó el antebrazo, para que lo mirara, mientras me ofrecía su brazo, para ayudarme a subir la enorme escalinata del Palacio de Justicia, me hizo regresar a la realidad, y darme cuenta de que su ofrecimiento era apoyo, porque sabía lo que sentía.
Sin pensarlo me agarré a su brazo y comenzamos a subir la escalinata, cuando entramos en el Palacio de justicia, los abogados nos advirtieron que, como estrategia, primero nos llevarían a un despacho aparte hasta que la otra parte