El destino que nos arrastra. Final
El destino.
Durante esa noche no hubo palabras, mientras ambos se amaban sin control. Ellos sabían que la mañana llegaría y que cualquier error, por parte de algunos de los dos, harían que esa maravillosa noche de placer, y ese descubrimiento, quedara sólo en eso, recuerdos.
Bea despertó poco a poco, mientras se sentía abrazada por el hombre, que, durante toda la noche, no la había soltado. Por un segundo se dedicó a disfrutar de esa sensación, mientras tomaba aire, sabía que debían hablar,