Daniel sacó a la joven de la bañera con un poco de complicaciones. Una vez fuera, él se encargó de despojar las ropas de ella lentamente. El pecho de Sam subía y bajaba con su respiración. Al alejarse unos centímetros de sus labios notó la pequeña distancia que había ente ellos, podía sentir los latidos acelerados y su respiración veloz. Daniel colocó sus manos por la espalda desnuda de la joven hasta llegara a su hombro. Bajó con lentitud el tirante del sostén y luego desabrochó la prenda deja