—¿Estás bien? — La voz de Daniel la puso tensa en cuanto este se acostó a su lado. Samantha asintió sin voltear a verlo. Se sentía cohibida por los pensamientos libidinosos que se apoderaron de su mente cuando lo vio semidesnudo en el baño.
Era una mujer adulta, era consciente de ello, sin embargo, jamás había tenido intimidad con un hombre, no pasaba de toqueteos con Tom y hasta ahí. Daniel ya era un hombre experimentado, por lo que le daba más vergüenza, aún así le gustaba, estaba dispuesta a