La fiesta de disfraces estaba a un día de suceder y Samantha se presentaba ante un problema.
—No tenemos los pastelitos. Esto es un horror me va a dar algo. — Angela, una de sus estudiantes y parte del comité del baile parecía más estresada que cualquier jovencita a la que había visto.
—¿Qué sucede? Explícame.
—Señorita Jones, la cosa es que nos han cancelado nuestro pedido de pastelitos. Podemos hacerlos, pero necesitamos una cocina grande. No sabemos que hacer. — Explicó Virginia. Samantha as