Al llegar a casa la joven agradeció mucho que Paul estuviera ahí para ella. Eran las cinco de la tarde así que supuso que Lucas ya estaba en casa. Caminó hasta la cocina encontrándose con Alba quien limpiaba la cocina.
—Señora.
—Buenas tardes Alba. ¿Cómo estás?
—Estoy bien señora. Le he dejado la cena hecha. No sé si comerá junto con el señor.
—¿Daniel? — Frunció el entrecejo.
—Sí, él se encuentra en su oficina. — Sam abrió sus ojos de par en par y luego negó levemente.
—Comeré más tarde Alba,