Daniel le enseñó a Sam cómo colocarse los patines. Luego él se puso los suyos. Se levantó y la ayudó a ella a hacerlo. Por un momento pensó que se caería, pero eso no sucedió ya que Daniel la sostuvo.
—¿Estás bien?
—Eso creo.
—Vamos entonces. — Caminaron con un poco de dificultad y finalmente llegaron a la entrada de la pista. Daniel se quitó los protectores de las cuchillas del patín y luego ella lo imitó. Sintió una brisa fría y se alegró de haber traído un abrigo al igual que Daniel.
—Coloca