Vanessa necesitaba descansar desesperadamente antes de la prueba final, pero su mente se negaba a cooperar. Sentada en su pequeño y abarrotado consultorio de guardia, se quedó mirando fijamente la pared, reproduciendo el momento exacto en que Sawyer había entrado al auditorio. Se sentía como una burla cruel del destino. No hacía mucho que le había presumido con total descaro a Justin que se había follado a su padre, una provocación temeraria destinada a herir su frágil ego.
Y sin embargo, no er