Él llevaba un traje casual color beige que le sentaba de maravilla, dándole un porte elegante y refinado. Me reveló una leve sonrisa y explicó:
—Un amigo mío está hospitalizado, vine a visitarlo.
—Ah ya veo.
—¿Y tú? ¿Qué haces aquí en el hospital tu solita?
Le mostré el informe de los resultados y le respondí:
—Vengo a recoger el informe.
La expresión de Enzo se tornó muy seria de repente:
—¿Todo va bien?
—Sí, sin problemas.
En realidad, acababa de hacer los chequeos de rutina organizados por la