Durante toda esta cena, no sentía ni hambre ni ganas de comer.
Al llegar a casa, también dormí toda la noche irritada e inquieta, como si me hubiera quedado dormida, pero también estuviera despierta al mismo tiempo.
Al día siguiente, me levanté hasta el mediodía y me sentía como si flotara al caminar.
Revisé el refrigerador y me preparé unos platos simples, acompañado de un tazón de arroz. Fue entonces cuando sentí que recuperaba un poco de energía.
El concierto sería por la noche, ahora aún er