—No digas tonterías, el bebé escuchará —le dije a Mateo.
Mateo hizo un sonido de desdén, con aire de resentimiento.
—Estás cansado últimamente, déjame ayudarte a relajarte —le presioné el hombro.
—Esa fuerza es como si me hicieras cosquillas —dijo Mateo al tomar mi mano.
Al verlo volver a su estado habitual, le dije: —La abuela se puso mal de repente, gritando que quería ver a Felipe, pero no he mencionado nada de él ni le he mostrado nada.
Mateo me lanzó su celular.
Bajé la vista y vi una notic