Al escuchar eso, respondí con una sonrisa amarga: —Supongo que Felipe siempre ha sido así. De lo contrario, ¿cómo podría Isabella convencerlo tan fácilmente para actuar en contra de su propia madre y su hija?
Olaia estuvo de acuerdo: —Es cierto, pero no te preocupes demasiado. Mateo no dejará que esto pase desapercibido.
—Déjalos disfrutar de su triunfo por un momento. Cuando pierden, será aún más doloroso.
Mientras conversábamos, el tema se desvió.
Antes de dormir, Olaia recordó algo: —Por cier