Capítulo 567
La abuela sonrió suavemente: —Lo sé, lo sé.

—Me alegra que lo sepas.

Miré a Mateo: —Vamos, volvamos a casa. Llevemos primero a Olaia.

Para mi sorpresa, Olaia nos rechazó: —No voy a volver. No tengo nada que hacer, así que me quedaré en el hospital con la abuela. Así evito que tú, embarazada, te preocupes y no puedas comer ni dormir bien en casa, lo que podría afectar el desarrollo de mi ahijada.

No pude evitar sonreír con resignación: —¿Tan grave?

—Te hablo en serio.

Olaia me empujó suavemente h
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