Isabella palideció, completamente desconcertada.
Ahora todo estaba claro: Delia había llamado deliberadamente para ofrecerse a renunciar a la herencia a cambio del antídoto.
En realidad, sabía que contaba con apoyo y solo intentaba sacarla a la luz.
Isabella apretó los dientes. Nadie podía dejar pasar una oportunidad tan valiosa.
Se sintió tonta al no darse cuenta de que los lazos de sangre tenía un impacto significativo.
No imaginó que Delia nunca había considerado renunciar la herencia. Todo e