Mateo también la vio. Sin mostrar emoción, frunció el ceño y, mirándome, dijo en voz baja: —Delia, tengo que hablar de un asunto con el señor Romero. ¿Puedes ver por qué Olaia no ha subido todavía?
—Bien.
Asentí y me fui enseguida. Mientras esperaba el ascensor, llamé a Olaia.
…
Cualquiera podía sentir la tensión entre estos dos.
Exmarido y actual pareja…
Nadie se atrevía a interrumpir. Todos preferían darles espacio.
Mateo apretó los labios, casi listo para explotar, pero decidió no hacer una e