Después de dar las instrucciones, ya no quise seguir ocupándome del asunto y me fui directamente a buscar a Olaia.
—¿Por qué tendría que irme?
Larreta, tras escuchar la clara orden del personal de seguridad, me miró sorprendida y desconcertad: —¿Quién... quién es ella?
Estrella me lanzó una mirada de odio y enseguida gritó al personal de seguridad: —¡Ah! Ahora entiendo por qué esta diseñadora se queda aquí tanto tiempo. ¡Debe estar liada contigo, ¿no?!
—Le ruego que mida sus palabras replicó el