—Bien, voy enseguida.
Al notar que Vera se irritaba más, la asistente se apresuró a salir.
El celular sonó.
Vera miró la pantalla y dijo con calma: —Hola, señor Jiménez, ¿qué necesita?
En los últimos días, Eloy no había tomado más acciones, así que probablemente había dejado de sospechar.
Ella seguía recibiendo elogios y había hecho varias sesiones de fotos.
Sin darse cuenta, su actitud se volvió un poco arrogante, y Enzo dejó de parecerle tan importante.
Enzo, sosteniendo una foto que le había