—Espera un momento.
Interrumpí suavemente con una sonrisa: —¿Mi papá? ¿Quién es mi papá?
Ellos fueron los que se negaron a reconocerme aquel día.
Isabella, con una sonrisa forzada, respondió: —Hija, ¿por qué sigues con rencores? Somos familia, solo que no pudimos aceptar la situación en ese momento.
—Sí, Delia, mejor dejemos las cosas como están —dijo Estrella.
—¿Qué actitud es esa?
Isabella reprendió a Estrella, aunque sin mucha severidad, y añadió: —¿Aún no llamas a tu hermana?
Estrella me mir