—Sí.
El mayordomo respondió de inmediato.
Claramente, esta Irene era falsa.
'Irene' se asustó. Sus ojos, llenos de lágrimas, pasaron de mirarme a Isabella y a Estrella, antes de que se arrodillara ante Mateo.
—¡Señor Vargas, por favor, déjeme ir!
—No debí haber sido tan ingenua. No debí haber pensado en suplantar a Irene...
...
Mateo, mostrando su impaciencia habitual, frunció el ceño: —Si alguien te envió, ve a buscar su ayuda.
—Yo...
Isabella intervino con firmeza: —¡Manolo, no te quedes ahí p