Guardé silencio un momento antes de lanzar una sutil burla: —¿Desde cuándo eres tan tolerante?
Aquella noche besé a Mateo frente a ti.
Estaba borracha, sí, pero sucedió.
Con tu carácter, pensé que después de eso nunca más me dirigirías la palabra.
Antes de que Marc pudiera responder, un murmullo en el centro del salón desvió la atención.
Irene se había cambiado, ahora lucía un vestido blanco de alta costura. Con el micrófono en mano, estaba en el centro, un poco cohibida, pero con sus ojos oscur