—Tonta.
Blanca sonrió: —Si no supiera bien de ti, ¿cómo crees que te habría traído a mi casa? Incluso sé que tu exmarido es Marc.
—Entonces...
Pensando en algo, no pude evitar preguntar: —¿Ya lo sabía cuando la señorita Hernández trajo a Marc la última vez?
—¡Claro que lo sabía! ¡Lo hice a propósito para ponerlo en aprietos!
Blanca levantó las cejas: —No pudo ni proteger a su propia esposa, ¡se lo merece!
—Sí, se lo merece.
—Déjame darte un consejo. Marc tiene sus cosas buenas, pero es un hombre