—Delia, tu tío ya recibió la notificación de divorcio.
Informó Luis, añadiendo una advertencia: —Me crucé con él al salir del hospital. No tenía buen aspecto, es probable que cause problemas a tu tía.
—Entendido, gracias. Voy para allá.
Mi tía estaba en una etapa crítica de su tratamiento, y el estómago era especialmente vulnerable a las emociones.
Una gran discusión no sería buena para su recuperación.
Colgué y regresé al reservado, acercándome a Olaia: —Olaia, te dejo a cargo. Ha surgido un pr