¿Acaso tenía algún conflicto personal con Estrella?
Con la mirada baja y tono indiferente, respondió: —No te hagas ilusiones, solo quiero darle una lección.
Aproveché la oportunidad y, con naturalidad, le dije: —Entonces, muchas gracias.
Podía vengarme de Estrella y, al mismo tiempo, mantenerme al margen. ¿Por qué no aprovechar?
Mateo me lanzó una mirada de reojo y soltó una risa: —Delia, eres bastante hábil para sacar provecho, ¿no?
—¡Algo así!
Sonreí y pregunté: —Pero, ¿cuándo te enteraste de