Olaia y yo le dimos vueltas al asunto, pero no logramos imaginar quién podría hacer una buena acción como esta.
—Dejémoslo estar por ahora. Tener un pedido es una buena noticia.
Comentó Olaia, más optimista, mientras se estiraba: —En breve vendrá alguien a la entrevista. Prepárate, ¿quieres acompañarme?
—Bien.
Acepté.
Con tantas cosas por hacer en la nueva empresa, solo estábamos Olaia y yo, y ni trabajando las veinticuatro horas del día podríamos con todo.
Contratar personal era una prioridad u