—Tres...
El ambiente alrededor se llenó de tensa cuando Marc levantó el arma y apuntó hacia Estrella.
Estrella sacudía la cabeza desesperadamente: —No... Marc, no...
Marc no mostró ninguna emoción, pero en el momento en que nuestros ojos se encontraron, vi una profunda paciencia en su mirada.
Julio continuaba contando: —Dos...
Marc apretó la mandíbula, movió suavemente la muñeca y cargó la pistola con una sola mano.
—Uno...
¡Bang!
En el instante en que disparó, Marc giró de repente el arma, apun