Los ojos profundos de Marc me miraron, como si quisiera que yo diera un paso atrás.
Sonreí con sarcasmo y me adelanté a afirmarlo con firmeza:
—Lo que ella dijo es verdad, a más tardar mañana por la noche la enviaremos a irse.
—No quiero escuchar tus palabras...
Mónica ignoró mis palabras, solo mirando fijamente a Marc, con una expresión como si no pudiera soportar la verdad:
—Marc, dime si es verdad, o no.
Tal vez mi mirada era demasiado ardiente, Marc se veía algo con dificultad. Pero, final