Adiviné vagamente que Enzo tenía una relación nada común con la familia Jiménez, pero no me parecía conveniente preguntársele a Alba, a quien acababa de conocer.
Después de dudar un poco, sacudí la cabeza y la rechacé:
—Lo siento, tal vez no pueda aceptar tu petición. Él tiene sus propias cosas que quiere perseguir, y como su amiga, solo puedo apoyarlo.
Él la había amado durante veinte años y como siempre había sido una persona tranquila con calma, debería haber sopesado bien los pros y los cont