Todas las expectativas se desvanecieron en un instante, dejándome helada de pies a cabeza. Había perdido todo, así era como me sentía en ese momento. Sostenía el móvil en la mano, incapaz de pronunciar una sola palabra. Quisiera preguntar algo, pero sentía que todo ya carecería de sentido. ¿Adónde se había ido? La respuesta ya era obvia.
Le había dicho que no habría una próxima vez. Entonces, ¿esa fue su decisión final? Los adultos siempre saben cómo equilibrar pros y contras. Y yo, fui aquella