—¿Vigilándola?
Mateo soltó una risa sarcástica: —Te diste cuenta solo cuando despertaste y la encontraste en tu cama. ¿Y antes de eso?
...
José solo recordaba que se había quedado dormido alrededor de las tres de la mañana.
Cuando despertó, ya era mediodía.
Frunció ligeramente el ceño: —¿Con ese tiempo es suficiente?
—¿Había médicos de guardia a esas horas?
Mateo respondió con calma: —Ella sabía que íbamos a Marvedra de luna de miel. Si tenía algo planeado, lo habría organizado con antelación.
—