A su abuela le encantaba el té con leche. Si alguien lo supiera, seguramente pensaría que era una anciana afable y fácil de tratar.
Por desgracia, la realidad era otra.
El té con leche no era más que un simple gusto personal, algo que no afectaba en lo más mínimo su capacidad de juicio o decisión.
Su abuelo tampoco era diferente.
En la familia Jurado, todos, incluido él mismo, priorizaban la frialdad y la racionalidad como virtudes supremas.
Antes de conocer a Olaia, él también vivía bajo esa pr