Toda la familia estaba en el salón.
José tomó un bocado de helado y, con un tono directo y contundente, declaró.
—Primero: si no es con Olaia, no me caso.
Fidel fue el primero en oponerse, preocupado por salvaguardar el prestigio de la familia Jurado.
Pero José, sin siquiera mirarlo, continuó: —Segundo: Paula debe irse al extranjero.
Paula, acurrucada en un sillón individual, mantenía la cabeza gacha, como intentando desaparecer. Al escuchar esas palabras, sus ojos se llenaron de lágrimas, que r