Capítulo 83: Dulce melodía.
Rosalind sintió un nudo en la garganta. Su respiración se hizo un poco más corta.
—Eres demasiado observador, señor Ainsworth… —susurró ella, con voz temblorosa.
—Solo cuando algo me importa —recalcó él.
El camarero llegó con el segundo plato: carne al punto, bañada en salsa de vino. El aroma era intenso. Las copas se llenaron otra vez. El sonido del cristal al chocar, "clink" resonó entre ellos cuando brindaron.
—Por los nuevos comienzos —dijo él.
—Y por no tener miedo de volver a inte