Alphonse permanecía en el centro, inmóvil en su silla de ruedas.
Tenía la mandíbula tensa. Sus dedos, blancos por la presión, se aferraban a los apoyabrazos.
—No… —murmuró, apenas audible.
No sabía a quién le hablaba… Tal vez a su madre. Tal vez a la imagen de su tío alejándose sin mirar atrás… Tal vez a sí mismo.
Beatrice Spencer estaba de pie a pocos pasos. No se acercó de inmediato. Observó a su hijo con una mezcla de dolor y prudencia, como si temiera que cualquier gesto pudiera queb