C18: Olvídate de este hijo.
El celular de Ámbar no dejaba de sonar sobre la mesa.
—Creo que será mejor que le diga la verdad a Alaska de una vez—declaró Ámbar—. Apuesto a que reaccionará fatal… tal vez ni siquiera me crea. Pero si planeas presentarme como tu esposa, no puedo seguir con esta mentira.
—Haz lo que creas correcto —replicó Raymond con seriedad—. Confío en tu criterio.
Ámbar tragó saliva y tomó el teléfono.
—Vaya, hasta que por fin te dignas en responder —articuló Alaska—. Deja de ignorar mis llamadas, Ámbar.