Capítulo ochenta y cinco: El primero, el último y el único para mí
“Narra Apolo Galanis”
Ni siquiera tuve que voltear a mirar hacia la puerta, simplemente supe que Sofia había entrado en la sala. Sentí su presencia, olí su aroma… estaba tan inundado de ella que la presentía hasta en lo más profundo de mis huesos.
Incluso de espaldas, experimenté aquella sensación que me decía que ella estaba cerca. No había perdido la concentración, pero estaba contando los minutos hasta que pudiese parar para