Capítulo ciento once: Recoges lo que siembras
“Narra Apolo Galanis”
Vi que las piernas de mi mujer flaquearon y yo me agaché para sostenerla y hablarle. Sin embargo, ella no reaccionó. Tenía casi la certeza de que se había quedado en shock.
—¿Por qué no me lo dijiste antes? —preguntó muy bajito—. ¡Tenías que decirme!
Del grito y la rabia repentina pasó al llanto desconsolado.
—Sofia —la llamo y ella se gira. Entonces, la abrazo y la invito a sentarse junto conmigo sobre la cama—. Sé que te due