CAPÍTULO 74. ¿QUÉ TAN GRAVE ES?
Briana ingresó acompañada por un par de paramédicos, quienes llevaban la camilla con su papá, se dirigieron a la habitación en la que se quedaría Agustín.
— ¿Estás segura que no incomodamos a nadie? —preguntó mientras lo pasaban a la cama.
—Sí, estoy segura que Carlos Alejandro lo ofreció de corazón. —Sonrió con ternura y agradeció a los camilleros.
—No me lo tomes a mal, mi vida, pero de pronto me cuesta trabajo creerlo, si tu madre y tu hermana no quisieron hacerse cargo de mí. —Inclinó su