CAPÍTULO 66. MI CULPA
—Sí, quiero que viaje conmigo —pronunció con la barbilla temblorosa—. Soy un manojo de nervios —expresó con sinceridad.
Carlos Alejandro ladeó los labios y sonrió, acomodándose en su asiento.
—No se diga más, enfrentemos esto juntos. —Tomó una de sus manos y depositó un beso sobre su dorso.
—Gracias —Briana respondió conteniendo el aire ante aquel gesto.
Ambos se abrocharon sus cinturones y emprendieron ese viaje sin tener una idea exacta de lo que les esperaría en aquel lugar; sin embargo, Ca