CAPÍTULO 65. UN BOLETO DE AVIÓN
—Parece que el whisky lo hizo enloquecer —soltó sin temor a enfrentarlo—, debería dejar de beber —aconsejó.
Carlos Alejandro negó con su cabeza.
—No estoy ebrio, si es lo que pretende decir, solo bebí una copa —expresó con seriedad.
—Pues debió estar adulterado —Briana respondió a la defensiva, y de pronto se llevó las manos a su pecho y luego a su boca, tuvo que correr al sanitario ante la fuerte sensación de volver el estómago, a pesar de que intentó cerrar la puerta del baño, no lo consiguió