CAPÍTULO 57. UNA CONVERSACIÓN PENDIENTE
El médico se aclaró la garganta para poder hablar, su morena piel, enmarcaba grandes ojeras alrededor de sus ojos, se le notaba agotado, pero además que aquella seriedad sepulcral, los hizo percibir un fuerte escalofrío.
— ¿Sucedió algo? —cuestionó Carlos Alejandro con voz temblorosa, no podía con la zozobra.
—No fue una cirugía sencilla —informó con seriedad.
Briana sujetó el brazo de Carlos Alejandro al sentir un fuerte mareo ante las palabras del médico. Su cuerpo temblaba, ante su silencio.