CAPÍTULO 58. ES TODO O NADA
Briana retrocedió un par de pasos tomando distancia del hombre al que abrazó, luego de escuchar el feroz rechinido de las llantas del vehículo de Carlos Alejandro, presionó sus labios con fuerza, al saber que se había ido seguramente furioso.
Elevó un poco su rostro hacia el hombre que tenía frente a ella, no era tan alto como el señor Arango, pero se había sentido bien aquel abrazo, lo necesitaba ante todo lo que había ocurrido.
—Lamento la efusión, me sentía abrumada después de estar tanto ti