CAPÍTULO 23. ¡No estás viendo nada!
Angélica no podía evitar que la desconfianza se le nota a flor de piel, pero Leo realmente tenía cara de cachorro arrepentido y ella terminó aceptando aquella mano y tratando de ignorar el escalofrío que la recorría.
—Está bien… Está bien, vamos a hablar y luego decidiré qué es lo que quiero hacer, pero espero que quede claro desde ahora que las colegiaturas de Gianni las tomaré como un préstamo.
—No tienes que devolverme las ni…
—Esa es mi decisión —replicó Angélica—. ¿La tomas o la dejas?
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